En base a mediciones externas, valoro las partidas de albañilería, incorporo precios de industriales y efectúo ofertas de licitación. Quizá no sea el trabajo que más me guste. Sufro mucho de tenerme que adaptar a otros formatos de organización de mediciones que considero que no son del todo correctos. Me indigna tener que valorar mediciones incompletas o nefastas. En una época valoraba partidas alternativas, añadía extras posibles, me lo curraba. A pesar de que entiendo que era lo correcto, encarecía el presupuesto, y mis presupuestos no eran comparables con otras ofertas ya que eran más elevados y tuve que abandonar esta sana costumbre. A los constructores no les gustaba que añadiese cosas que otros no ofertaban.
Evaluación de la duración de la obra
Me gusta interpretar el presupuesto obteniendo la duración de la obra, algo que les encanta a los constructores. Lo entienden muy bien: vas a necesitar tantos meses con tantos operarios. Enseguida lo ven viable o no. Esto lo hago en base a listados de recursos, obtenidos en función de la descomposición de los precios de la base, obteniendo los totales de horas de trabajo necesarias, a nivel teórico inicial, para llevar a cabo el global de la obra.
Evaluación de los tramos A-B-C
También es útil ver cuáles son los materiales y trabajos decisivos realizando curvas ABC. Se trata de ordenar las partidas en tres grupos. El grupo A, son las partidas que representan el 20% de la obra. Suelen ser pocas partidas y tienen un valor muy considerable. Si ajustas estas partidas y las analizas bien, éxito garantizado. El grupo B, corresponde al siguiente paquete, que son las partidas que corresponden al segundo 30%. Ya son muchas más, y cada una ya tiene un peso más moderado. Se deben estudiar, pero no son tan importantes. El tercer grupo, el C, son el resto de partidas que representan el 40% de la obra. Son ya un número muy importante y el valor de cada una de ellas es muy poco trascendente. Tienen muy poca importancia. Si en una o muchas erras es precio, su repercusión va a ser mínima en el conjunto económico de la obra. Los porcentajes A-B-C, que suelen considerarse 30-30-40, pueden variarse, pero no es habitual.
A modo de ejemplo, un proyecto real de 193 partidas, el tramo A resultaron ser 7 partidas. El tramo B 23 partidas, y el tramo C 163 partidas. De estas últimas, ninguna representa más del 1% de la obra.
De igual manera, se pueden evaluar los tramos A-B-C sobre los materiales. Si consigues ofertas y ajustes de precio de compra sobre los materiales de los tramos A y B, su presupuesto puede ajustarse mucho. Los materiales del tramo C no hace falta negociarlos casi nada, puesto que su repercusión es casi nula.
En el mismo ejemplo, los materiales del grupo A son 4 elementos, lucha por ellos. En el grupo B, hay 11 elementos, préstales atención. Sin embargo, en el grupo C hay 132 elementos, cuya repersusión es despreciable, el precio de tarifa normal ya funciona.


