En base a mediciones externas, valoro las partidas de albañilería, incorporo precios de industriales y efectuo ofertas de licitación. Quizá no sea el trabajo que más me guste. Sufro mucho de tenerme que adaptar a otros formatos de organización de mediciones que considero que no son del todo correctos. Me indigna tener que valorar mediciones incompletas o nefastas. En una época valoraba partidas alternativas, añadía extras posibles, me lo curraba. A pesar que entiendo que era lo correcto, encarecía el presupuesto, no era comparable con otras ofertas y tuve que abandonar esta sana costumbre.
Me gusta interpretar el presupuesto obteniendo la duración de la obra, algo que les encanta a los constructores, ver cuáles son los materiales y trabajos decisivos realizando curvas ABC.
