Certificaciones en obra
Uno de mis trabajos más valuosos. Ir a la obra, ver lo ejecutado, medirlo y certificarlo. Buscar bajo la última piedra donde hay un euro a certificar. Certificar con la suficiente rigurosidad y metodología para conseguir que el que revise mi certificación se fíe de mí y esté seguro que lo que yo certifico representa fidedignamente la obra ejecutada. Casi siempre lo consigo. Casi.

En consecuencia de la certificación, efectuo el control de desviaciones, indicando sobre las partidas de proyecto cuáles van por debajo de lo previsto y cuales por encima. Cuantificar las partidas no ejecutadas y que no se ejecutarán -yo les llamo antiextras- y determinar los trabajos realizados que no estaban previstos. Combinando estos cuatro conceptos, hallar la desviación real de la obra en cada certificación.
